La Generación de "en medio"

26.08.2017

Quién no se cubre las espaldas en "eso" a estas alturas. Pensamos que ya lo sabemos todo con sólo 25 años.

Cada vez veo personas más incrédulas que no quieren ni escuchar esa palabra de cuatro letras. Creen que evitándola consiguen estar a salvo.

Una alergia con más sentido del que nuestros padres puedan imaginar.

Ya no hay tanta princesa Disney ni tanto príncipe azul. Papá, Mamá, los tiempos han cambiado. Nadie espera nada de nadie porque el Carpe Diem es nuestro mejor aliado. Hoy en día es mejor besar a un sapo medio agraciado para ir tirando.

Queremos vivir sin ataduras, sin que nos hagan daño. No nos gusta tener que dar explicaciones. Preferimos viajar y colgar nuestras fotos en Instagram para que todos piensen que somos rocas invencibles y que nos va francamente bien. Que no tenemos tiempo nada más que para salir con los amigos y trabajar. Hacemos como que nos da igual "eso".

Somos La Generación de "en medio". Nacimos en la cuna del romanticismo, del amor para toda la vida y de los te quiero de verdad. Hemos visto como nuestros abuelos eran la viva imagen del "hasta que la muerte nos separe", esos que empezaron "hablando" en aquel banco del parque con el pantalón medio roto y apenas dos duros. Nos hemos tragado más de mil películas que han marcado nuestra infancia con un "y fueron felices y comieron perdices".

Luego vimos como nuestros padres se tambaleaban ante esta gran idea cuando empezaron a divorciarse, a formar nuevas familias y a no pensar tanto en el "para siempre"

Nos hicieron dudar.

¿Y nosotros qué? Francamente, tenemos un cacao inmenso. Un quiero y no puedo. Nos encantaría tener ese "alguien" pero por otro lado ya hemos vivido tanto desastre que se nos quitan las ganas solo de pensarlo. Nos mantenemos ocupados hasta que llega el viernes por la noche, y el lunes vuelta a empezar. Dejamos que la rutina se encargue de "eso". No queremos ni levantar la mirada, no vaya a ser que nos lo encontremos. Tenemos miedo a no ser correspondidos, a que nos rechacen y a ser la segunda historia fallida que vivieron nuestros padres. Es mejor bajarse Tinder, y hacer la metralleta a ver si hay suerte, ahí no duele.

Si pensáis que así conseguiréis que no os hagan daño estáis equivocados. "Eso" llega sin avisar, y también se va sin previo aviso. Sé feliz contigo mismo, invierte tiempo en ti y deja de poner ladrillos para hacer la muralla más alta.

Ya sea amor o desamor, lo importante es sentirnos vivos, experimentar, crear nuestra propia historia. No siempre tendremos suerte, pero de eso va el juego ¿no?

Bienvenidos al Casino de la vida.

Todo al rojo señores, todo al rojo.

Fotografías de la exposición ARCO Madrid.