Cartas a ti. Capítulo 3

22.04.2018

Hace mucho que no te escribo. Han pasado tantas cosas que no sé ni por donde empezar. Diciembre como ya predije fue maravilloso: un puente inolvidable y una Navidad simplemente perfecta.

El máster, este segundo trimestre, ha sido más difícil de sobrellevar. De repente todo se empezó a desmoronar: las clases no me gustaban tanto, los trabajos se empezaron a hacer pesados y repetitivos, la gente no era lo que parecía al principio y la realidad me dio de lleno; creo que es un proceso normal por el que todos pasamos cuando tenemos las expectativas muy altas o idealizamos las cosas.

Todos tenemos rachas, y como siempre hago, he aprendido y salido con más fuerza que nunca a por el tercer y último trimestre. Soy consciente de todo lo que he pasado, y aunque a veces el sol no sale, siempre hay una motivación para seguir. Se aprende a ser feliz con uno mismo, no hay arma más poderosa que saber valorarse. Mamá vino a verme y tuve alguna que otra visita extra que me subieron los ánimos :).

Tengo muchas ganas de acabar las clases para empezar mi vida laboral, aunque ahora estoy de prácticas en la revista Vanidad. Una nueva aventura con la que estoy muy ilusionada, espero estar a la altura. Me espera un verano muy madrileño.

Gracias a dios pude escaparme en Semana Santa a casa. Lo necesitaba. Aunque también he tenido cosas que hacer y, este año no he tenido ganas de ver muchas hermandades, estar en Sevilla hace que me lo tome todo con más calma. No falté el Viernes Santo, pero esta vez la visita duró poco por la lluvia. También pude bajar en Feria y presenciar la alegría del Real y vestir orgullosa con mi traje de flamenca.

Mi amiga Gloria, que ahora trabaja en Praga y además es una de mis compañeras de piso actuales a la que adoro, me puso en contacto con el padre de su amiga Carlota, Manuel Galán. Necesitaban fotografías. A raíz de ahí me encargó algo muy especial: la creación de su marca personal. Manuel, un escultor inspirador lleno de ilusión y ganas por empezar con su propio proyecto. A veces me recuerda a tí, es un manitas, como tú. Disfruta de lo que le rodea de una forma que no todos saben apreciar, algo que tú me enseñaste. Pequeñas cosas como esta hacen que merezca la pena todo lo demás.

Respecto al amor, no puedo estar más feliz. Tengo una relación a distancia, con un chico de Coria del Río, Juanan. Te hubiera encantado, estoy segura. Sencillo, bueno, leal, humilde, sensible, cariñoso... Ni yo me lo creo aún. Su sonrisa y su mirada me dan la vida. Es él.

Aún recuerdo cómo describiste que estabas enamorado de mamá a tus 50 años, y se me ponen los pelos de punta:

"Ahora te diré cómo quiero a tu madre para que sepas reconocer cómo es ese sentimiento cuando lo encuentres en un hombre. Desde que la vi por primera vez si ella respira yo quisiera ser aire, si ella anda yo quisiera ser suelo, si se pinta su carmín y si mira, su mirada; si se peina el peine que acaricia su cabello y si se viste la seda que acaricie su piel.

La defendería con mi vida sin dudarlo y le daría toda mi hacienda si la necesitara. Por último, cosa que ya ha ocurrido, si se encuentra enferma o desvalida no la dejaría ni un minuto, ni me alejaría de ella más distancia que aquella que pudiese alcanzarme con su mirada para consolarla y ayudarla. Yo no sé si ella siente lo mismo por mí, pero no me importa. Con sólo su presencia soy muy feliz. El más feliz del mundo."

Llevo grabadas estas palabras desde que las leí. Pensaba que sólo existía en las películas, y después de los palos que me han dado, más aún. Pero gracias a ti, aún seguía creyendo que había alguien para mí. A pesar de las malas experiencias que me han hecho fuertes, ha merecido la pena la espera por encontrarlo. Ya sabes a quién he salido cuando se trata de sentimientos.

Alguien puede pensar que llevo poco tiempo para escribir esto. Pero es algo que no se puede explicar. Cuando lo sabes y lo sientes no puedes esconderlo y, yo lo sé y lo siento. Me siento muy afortunada.

En esta carta tocaba hablar un poco más de mis sentimientos personales, ya sabes que me cuesta abrirme, sobre todo contigo. Pero ya era hora de que te hablara de él. Tómatelo como una presentación oficial ;).

¡Hasta la próxima!